EL TAPIZ DE LA FUNDACIÓ JOAN MIRÓ CAMBIA SU PRESENTACIÓN ICÓNICA - Leer más -



Por primera vez en cuarenta años, el visitante podrá observar el dorso del Tapiz y descubrir, a través de él, la dimensión matérica de la obra, así como detalles relevantes de su proceso de creación. Del 26 de marzo al 12 de mayo, el Tapiz se expondrá a una distancia de dos metros de la pared, abriendo un pasillo que permitirá cumplir uno de los deseos de Joan Miró a la hora de experimentar esta obra: ir más allá de la mera contemplación y circular a su alrededor como si se tratara de un objeto escultórico. Esta oportunidad única es la finalización de las tareas de conservación preventiva que el departamento de Restauración de la Fundación ha llevado a cabo a la vista del público y en la misma sala en la que está expuesto el Tapiz entre los meses de febrero y marzo. La operación, que ha exigido un proyecto específico del equipo de la Fundación con la colaboración de Majestic Hotel & Spa Barcelona, se enmarca en la voluntad de la institución de profundizar en la relación entre el arte y su presentación invitando al público a participar en los procesos cotidianos de la vida en el museo.


 El Tapiz de la Fundació Joan Miró es una de las obras más destacadas de la Colección. Se trata de uno de los cinco tapices monumentales que Miró realizó durante los años setenta en una de sus últimas aventuras expresivas en colaboración con el artesano textil Josep Royo. La experimentación es un hecho intrínseco en la obra de Joan Miró. Su curiosidad innata lo llevó más allá de la pintura a ensayar nuevos territorios como el collage, la escultura en bronce, el grabado o, incluso, la obra textil. Lejos de reproducir sus obras y trasladarlas al tapiz, el artista perseguía encontrar la equivalencia textil a su lenguaje propio. Los conocimientos técnicos del tapicero tarraconense fueron determinantes para que Miró pudiera expresarse con la radicalidad que anhelaba y así escribir una de las páginas más insólitas de toda la historia del arte textil.
En 1970, con la colaboración de Royo, Miró realiza su primera obra textil, el Tapiz de Tarragona, a la que en 1972 se añadirían los sobreteixims, a medio camino entre la pintura, el collage y la tapicería. Años más tarde, a raíz del encargo de unos tapices monumentales para Nueva York y Washington —el gran Tapiz del World Trade Center (1974) y el Tapiz de la National Gallery de Washington (1977)—, Miró proyecta otro tapiz para la Fundación. En el telar de la Farinera también se tejen el Tapiz de la Fundación ”La Caixa” (1980) y el Tapiz de la Fondation Maeght (1980), que completan esta serie de cinco tapices monumentales.


En 1979, el Tapiz se instala en la Fundació Joan Miró. Se trata de una obra de grandes dimensiones concebida como un gran fresco, que mide 7,5 x 5 m y pesa aproximadamente una tonelada. La parte frontal, creada con yute, algodón y lanas de colores vivos, exhibe una depuración formal propia del estilo inconfundible del artista. La parte posterior, invisible hasta el momento para el espectador, muestra la fuerza y la vitalidad del proceso de trabajo en equipo de Miró y Royo. Dado que sus extraordinarias proporciones exigen una localización muy específica, la obra no ha cambiado nunca de ubicación, un emplazamiento a medida coronado por una balaustrada que favorece su contemplación desde varios puntos de vista. Desde su instalación, el Tapiz se ha expuesto aquí de forma continuada y se ha convertido en una obra icónica de la Colección. Durante estos años, el departamento de Restauración de la Fundació Joan Miró ha trabajado regularmente en su conservación. Pero, hasta hoy, siempre se había abordado el frontal de la obra a causa, entre otras consideraciones, de las dificultades de acceso a la parte posterior. Después de cuarenta años, era necesario actuar en el dorso del Tapiz. Esta acción, además de ser una operación excepcional que ha requerido un proyecto específico del equipo de la Fundación, permite cumplir uno de los anhelos expresos de Joan Miró para experimentar esta obra: que el visitante pueda observar temporalmente su dorso, circulando a su alrededor como si se tratara de un objeto escultórico, para conectarlo con su dimensión matérica y llevarlo más allá de la pintura.


El procedimiento de restauración del dorso del Tapiz ha supuesto mover las dos obras que lo flanqueaban. Por un lado, Manos volando hacia las constelaciones (1974), una pintura de grandes dimensiones que comparte su vocación mural con el Tapiz y que ahora se expone justo enfrente. Y por otro, el Sobreteixim de los ocho paraguas (1973), otra obra textil nacida de la colaboración con Royo, cuya imagen predominante, a diferencia del tapiz ordinario, no procede del fondo textil sino de los objetos que sobresalen de él. Esta última pieza se ha trasladado a la sala 9 de la colección y se exhibe junto a dos telas quemadas con las que comparte el carácter antipictórico y la radicalidad expresiva de la última etapa del artista.Una vez protegido el Tapiz, se han instalado dos vigas en el techo de la sala que han permitido el desplazamiento frontal de la obra, así como la estructura y las poleas que lo han sustentado durante la acción. El Tapiz se ha desplazado hacia adelante aproximadamente dos metros y se ha protegido también su dorso, para que pueda actuarse sobre la pared. Pese a ese desplazamiento, durante la restauración, la obra siempre ha podido verse desde la sala y el balcón.La intervención sobre el Tapiz ha durado aproximadamente veinte días y ha consistido en examinar el estado del forro que cubre el dorso de la pieza, así como descoser y levantar su tercio inferior para analizar y limpiar las fibras. Elisabet Serrat, restauradora de la Fundación, ha coordinado las tareas de conservación preventiva. El equipo de restauración de la Fundación ha aprovechado la ocasión para estudiar en profundidad los materiales originales y recopilar información relevante sobre las técnicas y el proceso de creación del Tapiz. Todos los trabajos se han realizado en horario de apertura al público y se han compartido con los visitantes a través de una pantalla instalada junto al Tapiz, que ha retransmitido en directo los detalles de la intervención.

Como conclusión al proyecto y una vez finalizados los trabajos de conservación preventiva, entre el 26 de marzo y el 12 de mayo de este año se abrirá el acceso al dorso del Tapiz: se podrá circular por detrás de la obra por primera vez y dar toda la vuelta para experimentarlo como objeto y no solo como imagen. Asimismo, como Miró deseaba, los visitantes tendrán la oportunidad de observar de cerca la fuerza de los materiales y los detalles de las técnicas con las que está realizado. En esta línea, los sábados 6 y 27 de abril, a las 17 h, se organizará una visita comentada al Tapiz de la Fundación que incluirá un taller para experimentar en primera persona la técnica del tapiz. Con un puñado de hilos y una estructura sencilla, los participantes tejerán una pequeña pieza que podrán llevarse a casa. Queralt Illa conducirá la dinámica titulada Tira del hilo del tapiz. El proyecto de conservación preventiva in situ del Tapiz de la Fundación se enmarca en la voluntad de la Fundació Joan Miró de profundizar en la relación entre el arte y su presentación en el museo invitando al público a compartir y participar en los procesos cotidianos de la vida en la institución.

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